4 de Mayo: Worcester, Boston, NY, Baltimore

Desde Worcester a Boston viajo con Dex en la mesa de al lado del mismo vagón de tren. Dex nos regala los oidos con una música estupenda, y me cuenta que está involucrado en tres proyectos que le entusiasaman, y que tiene que ver con las música:

Como Dex está escuchando una música estupenda en su ordenador le he pedido que me grabe algo. Una hora después llevo ¡un giga de rock and roll de Boston y alrededores en el usb! Estupendo para el resto del viaje, porque mi ordenador, muy ligero, no lleva ni música, ni ranura para Cds. No puedo escuchar los que compro. Y en los hoteles no hay canales de música/video en la televisión. Es increíble ¿Cómo se puede vivir (bien) sin música? Un modo de hacerlo es aprenderte las letras y cantar. Lo malo es que creo que la SGAE no permite reproducciones. Yo soy una tía muy legal. Si no se puede cantar, no se canta.

Los pasodobles españoles

Me muero de la risa. Llevo cinco canciones en mi Mac y sube al tren de Boston a NY una familia americana de cuatro miembros, muy charlatana. Ruidosa como los Simpson. He decidido poner música de fondo, to ease them out. Dicen que a música amansa a las fieras. La cuarta canción es ¡el pasodoble La Campanera! ¿No es increíble viajar en un vagón contemplando la línea del mar de la costa Este mientras canta Joselito?

No os lo vais a creer, ¡yo tampoco! La quinta canción es el himno español interpretado por la banda de música de las Fuerzas Armadas. Lástima de wifi para contárselo en directo a Ali&cia.

Recordar, a quien no lo sepa, que nuestro himno, sin letra, fue un regalo del embajador de Polonia a uno de nuestro reyes borbones. Como los españoles históricamente no hemos llevado bien el tema simbólico por clivajes localistas -empleando términos de Rokkan- no nos atrevimos a ponerle letra oficialmente. Hay algunas letras extraoficiales circulando por ahí, pero ni los futbolistas ni los militares pueden cantar en los desfiles. No sé hasta qué punto es buena tanta contención.

Hablando de contención y sus teóricos. ¿Sabéis que me Paul me hizo una foto con Freud en Warwick? Bueno, con su escultura. Está muy bien.

Ya no hay música. Si la familia Simpson se pone muy pesada les enchufo de nuevo la Campanera. Para calmarles Alegria del Cirque du Soleil es suficiente. Entre medias hay una canción de Dry Martini: je ne vais pas travaller… ¿a qué os suena? Jajaja! Y la quinta es un fondo muy chill out de Costes la Suite, preparada para mí por D.J. Tiri. La última canción, hay una más! Es la banda sonora de la Misión. Supogo que DJ Tiri ha pensado que con esta munición es suficiente para hacer una entrada magistral en cualquier estación de tren estadounidense. Se pueden alternar. No le falta razón.

Como véis un repertorio super-limitado. Para nada suficiente en un viaje en el que a ratitos tienes vena de patria ¡Pero no pretenderá la SGAE que venga cargada de CDs cuando no puedo con las dos maletas! Y como hasta la fecha me he creído la historia del no copies, mas que nada por pereza, pues la verdad es que no puedo ni difundir la cultura española entre mis amigos aborígenes, ni mostrarlos que nosotros tenemos mucho que decir en temas musicales y de eventos –ahora que estamos tan agobiados de paro y tan necesitados de turismo. Una lástima el desperdicio de branding patrio. Nos queda mucho que mejorar en mercadotecnia ¿Cómo vamos a vender si no sabemos empaquetar productos  ni tenemos la generosidad de compartir muestras?

Oh, Oh

En la estación de Boston South Station he tenido un pequeño accidente con mi cámara Lumix de objetivo Leica. He roto la pantalla. Espero que tenga arreglo. Moverse con dos maletas no es fácil a veces. Aparentemente puedo seguir haciendo fotos.

Mientras esperaba el tren, me compré The Friends of Eddie Coyle, un libro de George V. Higgins, abogado, escritor, profesor, y bostoniano. La tienda de libros en la estación de Boston es expléndida, la de prensa también los es. Lugares así me recuerdan en toda su expresión el significado de la palabra civilized, tan del gusto de mi amiga arquitecta Frances Archeton en Londres hace 23 años.

Elmore Leonard ha dicho de esta novela de Higgins que es “the best crime novel ever written.” Interesantes los créditos de copyright de la obra: Amigos de Eddie Coyle: 1970, 1971 George Higgins; 2010, Denise Lehane. No parece un mal negocio tener un familiar o amigo autor de best sellers. Y me imagino lo que supone ser familiar o amigo de un autor de canciones famosas. Esa es la lotería. A diferencia de un familiar o amigo futbolista, una profesión en la que las rentas decrecen con seguridad con el tiempo, hay canciones que no perecen. Por ejemplo, la Puerta de Alcatraz, muy famosa en San Francisco y toda la costa Oeste.

Volviendo a “The Friends of Eddie Coyle”, el libro de George V. Higgins, quiero alargar la experiencia placentera de mis paseos por los barrios de Boston y por Commonwealth Ave. Una avenida donde el escaparate de Channel tiene propuestas super elegantes para hacer jardinería con estilo y ser lo más en una fiesta country. Me encanta la capacidad de adaptación de los americanos, siempre flexibles sin despeinarse. Estoy deseando compartir estas fotos con vosotros!

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