Día de la Madre en España, llego a Boston

Mientras Nueva York amanecía alborotada por una supuesta bomba en Times Squuare llego a Boston sin novedad.

Dormí en el tren, donde el único inconveniente fue el gusto de los americanos por el aire acondicionado. Se sufre en los hoteles y en los aviones y en los trenes. Más que un vagón era un frigorífico. Creo que hasta perdí arrugas. Bien pensado podrían pensar en anunciarlo como tratamiento anti-edad.

El tractor del los trenes americanos continúa pitando, como las locomotoras del Oeste, cuando entra o atraviesa una estación. Me encanta. Es un sonido muy familiar, se sábado por la tarde en familia, cuando las películas eran mejores.

Llamé a mi madre, que estaba el Almería, disfrutando del tiempo y la primavera en el desierto. Estaba muy contenta. En Estados Unidos hay cabinas de teléfono, operativas, limpias y disponibles. En Estados Unidos el día de la madre es el próximo fin de semana.

Poco después mi buen amigo Paul Posner, compañero de estudios en Chapel Hill y ahora profesor en Warwick, me recogía en la estación.

Nos esperaba un día expléndido en Worcester, 35 grados con 80% de humedad. Sensación de costa oste. Paseos por senderos junto al lago, visita al molino y contemplación de árboles y flores, arquitectura local, la universidad de Warwick, downtown, crossing town, todo junto a Paul, Sammy y Heather.

La comida y la cena, gentileza de Heather.

¡Como cocina mi amiga Heather! ¿Cómo explicarlo? Magníficos ingredientes, hierbas frescas, un taste of Mooosewood, sabores auténticos. Siempre una fiesta para los sentidos. Y Sammy ha heredado su creatividad.

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