Portafolios en red: enseñando y aprendiendo en un mundo que es digital

Este año tengo la oportunidad de dirigir en distintas universidades con TicWisdom prácticas digitales (UNED, UCM, UC3M) y una Jornada sobre Redes y Cambio en UNIA. Aprovechando el 50% del tiempo que Bolonia asigna a las prácticas de cada asignatura, nos hemos volcado en el uso aplicado de redes para construir entornos colaborativos de aprendizaje. La experiencia ha sido enriquecedora, muy útil para integrar a los Erasmus y establecer redes duraderas con ellos. Os voy a contar áreas detectadas de mejora.

La reflexión que publico hoy coincide con la publicación de Formar a los que Forman, de Tiscar Lara @Tiscar y de What happens when the Internet is used in the classroom? por Cristobal Suárez @cristobalsuarez, que os recomiendo.

Desde el punto de vista del profesor, o del chief learning officer como diría Alejandro Piscitelli, mi planteamiento sería muy distinto en todos los cursos dirigidos. Propondría aplicaciones prácticas desde el primer día, en lugar de enseñar herramientas. Las herramientas son una excusa perfecta para eludir el aprendizaje, además de que en todos los grupos hay personas con tecnofobia. Favorecería también la creación de alias para los cursos en algunos entornos, de modo que la experimentación suponga una reflexión sobre protección de la intimidad.

Así que cambiaría el concepto de los programas de prácticas actual –Un ejemplo que podéis consultar y descargar es el siguiente. Sugeriría empezar con prototipados desde el primer día: sugeriría poner el foco en los proyectos y tareas. Igual de importante, comunicar cómo este trabajo está ligado a una nota final de los alumnos. Tiscar me dice que le gusta más el concepto de motivar que incentivar. Yo estoy de acuerdo. Dice que los contenidos deben ser compartidos y autogenerados y que aprender ya es un incentivo en sí mismo. Lamentablemente la zona de confort del alumno en los Grados son las calificaciones, y a menos que comprendan que estas van ligadas a portafolios en web, su idea de examen tradicional sigue siendo confortable.

¿Es posible realizar este trabajo sin el apoyo de una dirección institucional comprometida, que entienda lo que supone la alfabetización digital? Sin duda aquí pueden ser necesarios equilibrios diplomáticos interesantes.
Porque el compromiso de alfabetización digital de la sociedad, a lo largo de la vida es ineludible si queremos que los impuestos que dedicamos a educación sirvan para empoderar a los ciudadanos para re-crear modelos productivos, y estar preparados en un mundo postgutemberg, que es global y digital.

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